martes, 12 de mayo de 2015

El hacedor de sueños



Asomó un día de nuevo a la luz de este mundo de manera casual, unas manos infantiles que en el descanso después de la comida familiar jugueteaban sobre el césped,  lo desenterraron parcialmente,  pero así se quedó desde ese día  hasta la temporada de lluvias, pues apenas asomó parte de su gran tocado y un hombro, afortunadamente como dije, la lluvia hizo poco a poco el resto, primero le descubrió el total de la cabeza, y como a la semana ya asomaba la mitad del cuerpo, y aunque no era muy grande, tenía el suficiente tamaño para llamar la atención por lo menos desde unos diez o doce metros de distancia.
Así fue como lo pudo distinguir la practicante que esa mañana se apartó del equipo de arqueología que reconocía el sitio  programado para ser excavado en uno o dos años, pues el presupuesto que asigna el gobierno siempre es poco y no alcanza para  que se pueda avanzar a la velocidad que desearían los tenaces investigadores, a pesar de las limitaciones, su entusiasmo y pasión por desenterrar los vestigios del glorioso pasado de la ciudad de los dioses en este caso, no decaía casi nunca, y habiendo tanto terreno donde excavar era apremiante montar varios campamentos, cabe destacar que han sido no años si no décadas las que han pasado para armar el colosal rompecabezas que vestigio a vestigio a poco va dando forma a las costumbres y usos de los habitantes de tan prodigiosa ciudad, de la que pocos o ningún registro histórico concluyente a la fecha se tiene , pues cuando las tribus Nahuas llegaron al centro de este país la cuidad ya había colapsado.
Así, Lucy encontró sin querer como en la mayoría de los casos, una pieza arqueológica que puso en jaque a toda la comunidad científica. Tanto a arqueólogos como antropólogos, así como geólogos y físicos, pues el origen de tal hallazgo no correspondía con el estilo, ni con la apariencia que indicara origen teotihuacano, ni tolteca, ni nahua, tampoco provenía de Oaxaca o Veracruz, se tuvo que echar mano de catálogos con ejemplares de otras culturas tan alejadas como la inca o egipcia, pero tampoco hubo coincidencias con el hallazgo.
 La institución encargada del resguardo del sitio  trató de mantener en secreto el hallazgo pues ni es el único que pone patas arriba la historia aceptada y contada de las culturas mesoamericanas, mas bien podría afirmar que las bodegas y casas de resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia están atiborradas de piezas de tal naturaleza, que si bien representan hallazgos notables, no se pueden exhibir pues contradicen a libros y conclusiones; ¿como podría un humano perfectamente esculpido en piedra volcánica aparecer peleando con una especie extinta en el pleistoceno? ¿O como un tipo de avión llevar un tripulante perfectamente detallado? De esa naturaleza existen piezas lejos del alcance de la vista y de explicaciones sensatas.
Pero en esta ocasión no pudo ser omitido de la opinión pública ya que la misma descubridora se encargó, antes de reportarlo con el Arqueólogo, de difundir las imágenes a través de su móvil a toda su comunidad de amistades agregadas a sus contactos.
La noticia dio la vuelta al mundo e impactó sobre todo a foros sensacionalistas como a sociedades científicas serias, la pieza de treinta y tres centímetros de alto y once de ancho por seis punto cinco de profundo, era mucho mas pesada de lo que debería, al principio todos pensaron que era de obsidiana perfectamente pulida y conservada gracias al terreno donde se hallaba, pero luego notaron que aunque el negro brillante se asemejaba a la piedra volcánica en realidad no era de tal naturaleza, y que el peso no era correspondiente a su talla ni densidad de esta.
Varios expertos se atrevieron a dar algunos puntos de vista al respecto, especularon sobre que deidad representaba y que uso tenía en alguna ceremonia o culto que se le rendía a tal figura, pero luego de ser tan contradictorias y faltas de sostén decidieron guardar silencio hasta realizar una mejor investigación y tener bases mas sólidas para detallar algo y que sonara convincente, pero por el contrario, mientras mas intentaban indagar mas confuso se volvía todo,  a nada se asemejaba, ni parecía tener relación con culturas del pasado, ni de la época que se presumía que podría haber datado por la zona donde se halló, ni a las culturas que habitaron la zona a lo largo de todo el periodo anterior a la conquista y ocupación de América por las culturas europeas.
Luego no se pudo establecer relación ni en calendario ni en parecido con civilización que hubiera existido en el mundo conocido, los estudios que se realizaron al material tampoco establecieron el origen de su naturaleza en el que había sido perfectamente labrada y pulida semejante imagen, de tal modo que lucía como si estuviera recién terminada, entonces prácticamente se dieron por vencidos al tratar de explicarlo y con un resignado, “lo dejaremos para mas adelante, cuando ahondemos en las investigaciones en el lugar del hallazgo para poder dar mas detalles de su procedencia y relación con la zona”.
Y así de la manera más incómoda, fue a ocupar un sitio en la exposición reciente en las vitrinas del museo local, que lo presentaba tan solo con un numero de registro sin dar mas detalle de nada, pues tras diez meses de estudio en diversas y reconocidas universidades e institutos, ninguna llegó a una conclusión convincente o algo satisfactoria como ya dije, aunque algunos crearon hipótesis que de tan descabelladas prefirieron, reservárselas o compartirlas solo con sus mas allegados.
Creo también que nada más hubiera ocurrido, si no resaltar por su extraordinaria diferencia, de no ser por que luego de una corta temporada de sucesos extraordinarios que poca o ninguna explicación con lógica podrían tener, además de la atribuida a la suerte, uno en particular se ligó directamente con la pieza, mismo que relataré con tanto detalle como mi incrédula y agobiada mente me lo conceda.
El hecho como se puede ahora narrar en el orden normal que debió acontecer y no como la investigación fue llevando los pasos hasta los cristales de la exposición, aclaro que no dejan de ser suposiciones y que en nuestro afán de tratar de encontrar respuesta a todas las interrogantes jalamos  la madeja de los acontecimientos hasta que como al gato, nos mata la curiosidad o resolvemos la interrogante.
Así un buen día un grupo de scouts provenientes de la cuidad de México decidieron dar un paseo de reconocimiento por la antiquísima cuidad de Teotihuacán ubicada a no mas de 50 kilómetros al noreste de la capital del otrora poderoso imperio Azteca, mismo territorio que ahora ocupa la capital mexicana, y luego de subir a la pirámide de la luna y escuchar con atención la explicación del guía sobre esta y la colosal pirámide del sol además de la apasionante  historia de los guerreros que crearon los astros en un génesis paralelo al ya conocido, y luego de almorzar fueron a dar a la exposición de piezas ahí recuperadas.
Nada notable ocurrió ese día, solo en un hecho muy particular Gabriel  uno de los chicos expedicionarios justo cuando miraba la estatuilla en cuestión su brillo y magnificencia le motivó pensamientos agradables, entonces con ello recordó que deseaba mucho regresar y encontrarse con Mariela, la chica de tercer grado que a diario miraba al salir del colegio pero que no se atrevía a abordar, pues a los dieciséis años pocos recursos románticos posee un adolecente cargado de hormonas. Entonces se limitó a cerrar los ojos y con gran ilusión repetirse en la mente “Mariela ojala supieras cuanto te adoro y pudieras tu sentir lo mismo a partir de este instante”.
La excursión terminó al día siguiente luego de que el grupo, con los debidos permisos y precauciones, pernoctara en las inmediaciones de la zona turística, regresando al caer la tarde a la cuidad y ya en el punto de reunión despedirse uno a uno normalmente al ser recogidos por sus familiares.
Cuando Gabriel abordó el auto de sus padres, noto de inmediato la inquietud de su mama quién previamente había convenido con su esposo ser ella la que manejara la situación y expusiera el tema a su hijo, y con todos los nervios del mundo temiendo cosas que a todos los padres les preocupan, le lanzo luego de un cortísimo y frio saludo a su hijo:
Gabriel, hijo. Dime la verdad, ¿tu que tienes que ver con Mariela Martínez?, pero me vas a decir la verdad por que desde ayer por la tarde no ha dejado de buscarte en  la casa y al no encontrarte pedir, no, rogar que le diéramos tu numero de celular, cosa que de ninguna manera hicimos ni dejamos a tu hermana hiciera, no se si ya te localizó y ya estas enterado de esto, pero  por favor quiero que me digas todo sin ocultarme nada, por que había algo en su tono de voz y su insistencia que me tiene alarmada y casi no me dejó dormir anoche. Y dicho esto se estacionaron unas cuadras adelante volviéndose padre y madre a escuchar al emocionado y confundido gabo que no sabía si sonreír o asustarse con tales miradas y cuestionamientos.
Y no hay mas conclusión que a la que ustedes pueden llegar por si mismos una vez dicho lo anterior, tal vez sea poco este simple ejemplo y carezca de contundencia o pueda solo ser tonta interpretación a juveniles pasiones, sin embargo cuando los fondos de la lotería fueron vaciados, de manera constante e inusual, primero por este guía de  scouts que les narra y escuchó la historia poco común de viva voz del buen Gabriel quien por cierto, desde entonces camina tomado de la manita de Mariela, ahora ya ambos en preparatoria siendo una encantadora pareja que se muestra tal cariño y comprensión poco común en jóvenes de su edad.
Así al recordar esto en mi siguiente excursión, y estar frente a la llevada y traída misteriosa estatuilla, tuve el enorme deseo que esto fuera verdad y pedí con todo el corazón ganar el premio de la lotería y poder costear la operación que mi madre por complicaciones con la diabetes necesitaba.
Ocurrió de nuevo el prodigio sin mayor lógica y mucha pero mucha suerte, pues le pegué al premio gordo que en esa semana tenía acumulados varios millones de pesos, que ya sin impuestos me permitieron sacar a mi madre de su dolorosa postración y de la lista de espera de los servicios de salud gubernamentales, sufragar los gastos de una cirugía que a decir de los médicos era ya impostergable y se había realizado en el tiempo límite.
Debo confesar que no pude contener la emoción y lo conté de manera secreta a un amigo del trabajo, y pues con los resultados obtenidos poco se podía dudar y si no, nada se perdía en el intento.
Como a las tres o cuatro semanas  llegó este mismo hasta mi casa con grande enojo pues había ido hasta allá a buscar al dios milagroso pero por más que había pedido ganar la lotería para salirse de trabajar, no había podido ganar  en varios intentos ni siquiera el reintegro del billete, reclamándome por haberle tomado el pelo y que esa no era la forma de burlarse de un buen amigo.
Al calor de la conversación a media calle alguien mas sacó en conclusión que no eran cosas egoístas las que se le podían pedir al dios antiguo, si no cosas llenas de verdad en el corazón y allá fueron una procesión de vecinos a intentar de nuevo solicitar cosas para enfermos y necesitados.
No pasó mucho para que la noticia de la “santidad” de la estatuilla se conociera de manera exponencial, luego de los tumultos y hasta la rotura de los cristales en el afán de los fervientes adoradores paganos por recibir los favores del milagroso dios antiguo, se decidió retirarlo de toda exposición, de todo registro y hacer de esta, una historia sensacionalista que plagó los periódicos de los días, descreditando toda aseveración de los favorecidos, luego de fabricar historias fraudulentas que confundieran a la opinión pública, así cayó en desmérito cualquier opinión favorable o intento de autenticar los prodigios.
Desde entonces permanece en el fondo de una bodega de la que se desconoce su ubicación, en un cofre bajo candado fuera de la vista de todos, yacen sin uso y olvidados los maravillosos dones del hacedor de sueños, venido de no se sabe donde y encontrado sin querer una cálida mañana de mayo.

Bibián Reyes
Tulancingo Hidalgo Mayo del 15.

viernes, 8 de mayo de 2015

SIDDHARTHA EN PEDAZOS



 La lluvia monzónica no es motivo de distracción ni le mueve a ningún pensamiento, sólo varía su temperatura corporal externa, ya que por dentro su noble corazón es un tizón ardiente que todo lo caldea, los días transcurren como segundos en el reloj y la serenidad en su rostro inspira a la santidad a mas de uno, en la búsqueda del nirvana hay muchos senderos para llegar a un mismo punto, y esas rutas son largos caminos internos plagados de trampas del intelecto y el ego, ávidos por notoriedad o reconocimiento, sin embargo él ha sabido contenerlos muy bien, manteniéndolos a raya con solo mirarlos a la cara.

Dejó hace tiempo, que no se sabe si es mucho o poco (ya que se contabiliza en días o quizá hasta años cuando se ensueña, pero en el mundo consciente pueden ser instantes) los interminables manglares, la fauna a su paso percibió la naturaleza de su empresa e intentó por todos los medios facilitarle el andar, aunque poco puedan hacer reptiles y aves que salieron a su encuentro con la intención de guardar como suvenir aunque fuera un trozo de su extraordinaria humanidad.

 Los ríos atestados de lúbricos sueños, en no menos de tres ocasiones le obligaron a mirar su reflejo en la superficie, más la atracción ni fue tan fuerte como para no permitirle regresar del fondo revuelto en cieno y la corriente tampoco tuvo la capacidad de alejarlo tanto como para no divisar el otro lado. Ya corrió por doradas planicies, con las palmas acarició el grano maduro, subió y bajó colinas suaves rematadas en piel tersa, la miel que de los labios derramaron en su boca, alimenta terrenales fantasías que viven ahora en dimensiones paralelas, los ojos severos de las ancianas suavizan la expresión al mirarlo y sus manos ajadas por el trajín de tantos y tantos años, gráciles lo saludan cuando al paso se cruza.

 Pero no es la paz en la mirada, ni las zapatillas que como en una danza conducen sus pasos, ni el oro en su frente ni la esmeralda en las orejas, no es tampoco la suave melodía que inunda el alma en su presencia, es la fe con la que pronuncia el sagrado nombre de Brahma, es la pasión con la que cierra los ojos y se inclina a la alabanza, es la llama violeta que lo cubre y a la hora del crepúsculo lo hace parecer la visión de un ángel, venido de superiores planos.

Ya en los lomos del magnífico elefante que lo conduce, se figura como la personificación de Rama dirigiendo un gran ejército de monos contra Indra en los cielos del Oriente místico, cuando al llamado de los cuernos, inundaron el firmamento con saetas de mil kilotones y a su vez estas resultaron en marejadas de fuego purificador; es tal su gracia, tal su magnánima presencia que no hubo quien  lo viera y no intentara una oda, un poema o una canción.
 El rumor de las gotas de agua sobre las hojas fondean esta escena y la representación que el mundo ofrece de la misma realidad dimensional, es rebasada en un instante eterno cuando desprendido de todo recuerdo, deseo o apetito, camina de la mano de la santidad, los mil pétalos de la flor que corona su esencia humana estallan transmutando su yo con nueva sustancia.

Hare Krisna, hare hare… resuena por los pasillos de losas milenarias, el centro histórico en su loco devenir tiene la paciencia necesaria para acoger a los semidesnudos practicantes, menos mal que su arroz y dádivas son buenas, que su cabeza a rape y mirada que intenta serenidad, refleja pasados aciagos que desean dejar muy atrás, mientras cavilo en ello de mis manos escapa el viejo ejemplar y tras rodar escalones abajo en la estación del metro Zócalo se desencuaderna desordenando la historia que ofrece a un Siddhartha  aun en pedazos alcanzar el nirvana.

jueves, 23 de abril de 2015

El siguiente Abril

No me gustas mes de abril, aunque en tus días, que para mi son todo el tiempo aciagos, haya nacido mi grillo, no me gustas porque tal parece que la traes contra mi, eres quizá un heraldo de mi karma o simplemente yo no empatizo con tu festiva primavera, el caso es que preferiría cuando llegas desaparecer por ahí, tirarme de cabeza a otro mundo, volver en mayo a salvo del temor a tus designios. Ya desde marzo me voy desajustando día con día, el cálido de su talante intenta disuadirme de la idea, sin embargo mientras mas y mas te aproximas cierro los ojos pensando en que prefiero los otoños y sus tardes, o bien un invierno bajo cero al que decenas de tazas de aromático café, entibien mis manos mientras ahuyentan al sueño por las noches, permitiéndome convivir en paz con mis oscuros, luego la madrugada otorgue cierta tregua y amanezca con los pies helados pero reconfortado en memorias de mejores tiempos. La estructura de este universo se esconde a nuestro limitado entendimiento intelectual al que solo el breve matiz espiritual haga de vez en vez atisbos los más infructuosos, y los que no, nos dejen azorados ante tal matemática, o química, o física cuántica, o sepa la señora chingada que hay allá afuera y en todos lados, que funciona con tal plenitud y sabiduría bajo el orden tan buscado o el irrespetuoso caos. Así van y vienen estaciones, se completan ciclos en espirales superpuestas en la condicionante línea del tiempo, los avatares entran y salen de ella acotando la realidad bajo el designio del inconmensurable plan del yo eterno, mientras, las briznas de polvo animadas, Salpicadas de él mismo pasamos de la aurora al ocaso preguntándonos con cada acción ¿que demonios hacemos aquí?. Bien pues estas ahora aquí y no hallo la hora -como dice mi abuelita-de que ya termines y el calendario ponga tu nombre, semanas y días cara a la pared, mientras tanto yo, burlón por tu partida, baile en mi azotea extasiado en las demostraciones de poder inmenso de los portentosos truenos de mayo. Y tu con tu sonrisa dorada asomándote a mi ventana cada mañana y yo creyéndote que todo estará bien, y tu con tus días de lluvia bajo el sol, y yo convencido que eres un burlón y tu con tus altas temperaturas y yo con mis propios y bien caldeados infiernos, y tu con tus brotes y reverdecientes pastos y yo con mis heladas siembras, y tu con plenitud radiante y yo con la mediocridad a cuestas… Y no son las despedidas que has auspiciado, que esperadas o inesperadas me han roto la madre en al menos tres ocasiones, y no fue ver a mi pequeña en la incubadora ponerse toda moradita luchando por su vida con los pulmones llenos de agua, enterándome que uno puede ver cualquier cosa menos a un hijo batirse contra la muerte. E l caso es que llegas y me das unas chingas como las que da un borracho a su vieja cuando llega y se acuerda de donde viene, como las que le da un perro encerrado y con cadena cuando se suelta y encuentra en la calle a uno mas chiquito, Pero algo si puedo decirte Pinche mes de Abril, de los tragos amargos que me sirves en cucharita y que como madre al chamaquito que toma entre sus brazos y mete la cuchara en la boca, así como diciendo,- ¡Tómese este remedio, pinche chamaco cabrón que le anda haciendo falta para que se componga! De esos tragos aparte de escaldarme la lengua, el alma y el corazón, he entendido que tu y yo no somos por el momento fraternos, que el renacer del hemisferio norte a tu llegada, no me viene a bien en todo caso, espero encontrarte de nuevo en otra latitud para que extrañado me mires tallándote los ojos y exclames: ¡Entendiste una lección! yo (abril) para ti soy antípoda a tus plenitudes y sea el invierno austral balance a mi llegada mientras por aquí en el mundo ruedes puliendo tus aristas. Bibián Reyes 23 de ABRIL del 2015

miércoles, 18 de marzo de 2015

MEANDROS DE OTOÑO




Marzo asoma por la mañana con grises ojitos vidriosos y su  llanto le recrea en la mente nostalgias por  tiempos menos aciagos, la primavera no llega y el pánico entre las masas por este inusual retraso es equiparable al de una mujer que hijos no desea, las yuntas en los campos no pueden barbechar con lodo, las aves se congelan en los troncos desnudos y los brotes se ahogan bajo la pertinaz llovizna.        Las febriles candidatas se niegan a probarse el atuendo para el desfile del día veintiuno, mientras los empleados de las tiendas no saben si rematar o subir de precios la ropa de la temporada de un invierno que parece interminable.

Cada día es un reto ponerse en pie y ajustar su realidad a la realidad del mundo que parece ocurrir sin tomarlo en cuenta para nada, o mejor dicho tomarlo en cuenta para nada importante. Repasa las cosas una a una y se pregunta cual de todas ellas es lo suficientemente notable  como para salir de las cobijas y meterse a la regadera, los minutos entre cuarto a las nueve y nueve y diez siempre le miran ahí tirado, y siempre echan a correr para presionarle a ponerse en pie, busca algo de donde asirse pues el aire de tan transparente no ofrece alguna saliente.

Entonces viene el recuerdo de esa luz  a su memoria, y las pupilas que lanzan fuera de si el destello, y sus ojos brujos sin dejar de mirar, la gran sonrisa que forman sus deliciosos labios, su pelo enredado al viento le define como la personificación de todos sus sueños, se desenmaraña de si mismo y se apresura a hacer real este recurso de su mente. Se alejan entonces todos los pesares y con ellos ya brilla un sol dentro, la fuerza que es posible juntar es suficiente para iniciar la jornada, ocho minutos de agua tibia son suficientes y una taza de café después esta listo para salir a la calle que luce plagada de autómatas.

En la combi las conversaciones son tan deprimentes como deplorables, las mentes apenas articulan discursos gastados de cotidianidad intrascendente y bajísima formación e información, la mediocridad es el común denominador a la operación matemática que a todos resuelve, arrojando múltiplos del mismo resultado, si mas o menos ambiciosos, si mas o menos provistos de medios de vida, todos van llenos de vacíos que en la experiencia tridimensional no llenaran.

Va  como todos a la jornada, agradece a Ray Bradbury su fabuloso Fahrenheit 451, que convierte la maloliente camioneta de ruta en una máquina del tiempo que le permite mirar a los ojos a Montag justo cuando llega de su propia rutina a no ser feliz con la indiferencia de MIldred. Se mira en ese espejo  mientras su mente acaricia una idea largamente deseada: Dejarlo todo y huir, huir de la rutina, de la mediocridad, ser por fin él mismo y no quién  los demás esperan que sea, dicen también que nunca es tarde para ello, en la auto crítica sabe que ha puesto lo mejor de si en cumplir cabalmente sus responsabilidades y no desea salir a vivir cuando no sea mas que un viejo lleno de dolencias e indiferente a todos.

Las tormentas de su propio verano se alejan dejándole en el olfato fresco aroma a piel de hembra mojada, ahora mas sereno y maduro, espera recorrer el mundo en búsqueda de su santo grial, aquella que le permita ser y hacer , ser uno y no dos juntos.

Llega a la oficina y en el espejo que la puerta del cristal crea, se observa y en pleno marzo las canas mojadas por la terca lluvia, le matizan en las sienes  suaves meandros de otoño.

Bibián Reyes                                                                                                        
Marzo del 2015

viernes, 13 de marzo de 2015

Con el anticuario




Puertas siempre abiertas  de par en par engullen a quien se atreve a danzar desde la calle al interior, con pasitos tan improvisados que parecen ensayados, uno al frente dos atrás, dos al frente uno atrás, a pesar de la lluvia que caiga pertinaz o el sol a plomo, algunos   lucen dudosos, otros se ven angustiados, una vez dentro mil maravillas del ayer ahuyentan sus interrogantes al estirar las manos para una vez elegidos ser vueltos a la cotidianidad del marchante.

EL viejo anticuario soba sus artríticas manos, se acomoda los anteojos unidos con cinta por el centro y las  lentes estrelladas, codicioso de valores y moneda de curso legal, se levanta vacilante de un sillón sumido, que ha calcado su cada día más enjuta anatomía, la avaricia asoma por las comisuras de sus labios pastosos mientras intenta una sonrisa hipócrita, en el escrutinio rápido cree deducir las necesidades de la clientela, la que  asombrada con tantos objetos disimiles observa los  atiborrados estantes, cuando por fin alguien rescata polvoroso objeto, este se apresura a sacudirlo y destacar las cualidades del mismo:

¡Ah magnifica elección!, ¡un buen tarro para beber en él la  rutina que adormece el alma y mata los sueños!

Mmm esta litografía de Joan Miró es ideal para decorar la salita de estar, ¡puede apreciarla sin parar mientras es usted ignorado por su familia!

Yacen bajo el mostrador bajo una luz intensa  botones chapeados en oro y plata, desprendidos de las mangas de chaquetas y abrigos en feroces abrazos de despedida, o apasionados encuentros por los callejones, mesitas para té ofrecen mil historias intimas de matronas abnegadas, cuchillos de todos tamaños y  formas susurran recetas de cocina ya olvidadas.

Viejos discos de vinil, otorgan un espectáculo verdaderamente triste, con las portadas descoloridas de sol y humedad, lucen fotografías de viejos artistas que son hace tiempo humus de industriosas lombrices, apilados unos a otros mueren por girar y girar treinta y tres veces por minuto reviviendo recuerdos adheridos a sus acordes y melodías.


Porcelana voyeur ya no se excita como antaño, al ser muda testigo de los secretos de las aburridas aristócratas, que solazaron muchas tardes de adolescencia en relaciones homosexuales y felaciones  improvisadas por las salitas de sus caserones,  ahora palidecen en las repisas y cuando alguien con curiosidad las toma, hacen hasta lo imposible por estallar en el piso y tener la experiencia lúdica con la escoba y el recogedor.

Piezas de loza fina que muy relucientes llegaron desde Europa a adornar rancias vitrinas, fueron continentes de crema  o  pasta en banquetes y comelitones especiales de gran alcurnia, ahora salen envueltas en papel periódico resignadas a una nueva vida llena de modestia, pues en la fonda sudaran a mares con la grasa de cerdo y ofrecerán  frijoles de olla dos tres y cuatro veces por día, ya  por las noches estrellarán sus dorados contornos entre si en las tinas, nadando en detergente barato.

Viejas lámparas de petróleo y gas, son ahora objetos de colección, adornos de lata y latón son atractivo por su diseño a mano, viejas y pesadas planchas para calentar con carbón, custodian libros, y muchos mas libros atiborran mesas y estantes, unos bien empastados, los menos, y los mas que carcomidos por polillas preservan el olor sagrado a papel y tiempo, a lectura y reflexión, de cuando en cuando ruedan descuadernándose cada que algún curioso hurga buscando novela de aventura o alguna dama desea páginas llenas de historias con ensueños y besos apretados.

Relojes de pared y pedestal ya muy fatigados, decidieron un día dejar de cumplir con su tarea, y conforme un nuevo viejo reloj ingresa al inventario de la tienda le convencen que deje de trabajar, que el mundo no se detendrá si lo hace, como les hicieron entender al ser ensamblados.
Joyería de todo tipo ocupa los lugares más destacados del bazar, aunque ignoran que su naturaleza y el estar ahí son síntomas inequívocos de la rueda fortuna que es la vida, mas tarde vendrá un enamorado buscando con afán un anillo de compromiso para el que ha ahorrado bastante tiempo, con la ilusión de un futuro feliz  y tal vez en mucho menos, venga él mismo a venderlo para sufragar gastos de un presente no tan ideal después de todo.


Un viejo piano destensa cada día más sus cuerdas, convencido que vio sus mejores días en las tertulias de su querida original dueña, la que desde muy niña aprendió a tocarlo con pasión y alegría, de cada tecla cada nota que emitió resultado de su tacto, este  se esmeró por que fuera tan prístina como el cielo estrellado, juntos por mas de siete décadas subieron y bajaron por tonos y escalas, y mientras ella perdía movilidad en las manos, él desafinaba un poco mas, pero poco les importo eso, fueron felices juntos, ella no necesito nunca mas a un amante que sus partituras y él nunca mas a  los finos aceites con los que era limpiado, que a su suave tacto.

Cuando ella se fue, el decidió cada día juntar toda su energía y tocar aunque fuera una nota cada noche justo a la hora que juntos compartían, en su honor y amado recuerdo, cosa que ninguno de sus familiares estimó ya que aterrorizados llevaron el piano endemoniado al primer anticuario que encontraron.

Fotos, estampillas, almanaques, todos preguntándose lo mismo, ¿Y ahora,  que sigue?

Exasperado el viejo mira a la calle, es tarde y tal vez no venga nadie más, ganas tiene de  cerrar desde hace un rato, pero no se atreve a molestar al tipo que lleva ahí ya bastante  y menos a despedirlo, mantiene la esperanza de que pueda comprarle algo, mientras tanto,  este se  hace el desentendido y sigue escuchando de cada objeto su historia, y de ellas el sentido de la vida misma, en silencio atento atiende los relatos y las emociones que de ellas obtiene, tras largo rato escuchando con asombro, una vieja pluma de tinta china en su estuche flanqueada por brillantes  plumillas le guiña un ojo desde el mostrador, y sin pensarlo más le lanza al casi derrotado viejo usurero la frase que deseaba escuchar desde hace ya un buen rato:
¿Cuanto vale esa magnífica pluma?

Bibián Reyes
Marzo del 2015